Consiste en que el cliente pueda dejar escritos mensajes en vida a sus seres más queridos para luego, tras morir aquel, estos puedan recibirlos en su correos electrónicos.

Pueden dejar hasta 100 mensajes, que pueden contener de todos, desde un simple y cariñoso escrito hasta documentos importantes como los detalles de un testamento, o hasta algunas palabras dedicadas a alguna persona no muy querida (ejemplo jefes, suegras etc).
Los organizadores creen que no se trata para nada de una iniciativa macabra y que pueden ayudar a muchas personas a aliviar el estrés y el trauma provocados por la muerte de un ser querido.
"A nadie le gusta pensar en su muerte, pero de esta manera pensamos que podemos ayudar a la gente a sobrellevar mejor la desaparición de allegados", explica Geoff Reiss, fundador de ‘Club de los últimos mensajes'.
El servicio, que está activo para el Reino Unido, cuesta entre 45 y 190 libras (entre 52 y 220 euros).
Claudia C.
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