El proyecto, que está en fase de prueba antes de su lanzamiento en junio, afectará por ahora solo a 550 estudiantes del primer y segundo año y también a algunos empleados de un departamento de la Universidad Aoyama Gakuin, situada a las afueras de Tokio.
Cuando los estudiantes entren en el aula, teclearán un ID en su móvil, ya no tendrán que firmar en un papel.
Los iPhones escolares están pensados para crear una red de información móvil entre los estudiantes y profesores, y sirven para controlar la asistencia a clase.
Para impedir que los estudiantes lo hagan desde sus casas o desde fuera del aula, la aplicación utilizará GPS y controlará el router con el que se conectan.
Cuando el sistema esté completamente operativo el próximo mes, la universidad también espera ofrecer podcasts de clases para ayudar a los estudiantes que han perdido alguna, o que sencillamente no recuerdan las lecciones.

Fuente: reuters
Claudia C.
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