La niña presentaba lesiones dolorosas en la palma de las manos desde hacía cuatro semanas. "Se trataba de grandes nódulos rojos muy grandes, explicó Piguet a la agencia suiza ATS.
Los médicos tardaron en descubrir que la niña pasaba horas jugando con la videoconsola a escondidas de sus padres.
Piguet y su equipo llegaron a la conclusión de que la crispación de las manos en el mando y el hecho de apretar frenéticamente las teclas provocaron minúsculas heridas cutáneas, que podrían haberse agravado con la transpiración.
La niña cumplió los 10 días de abstinencia de PlayStation y sus lesiones desaparecieron. Se trata del único caso registrado al día de hoy.
Claudia Juri
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